[avatar user=»igarcia» size=»70″ align=»left» link=»http://www.recursoswebyseo.com»] Delia contactó conmigo para decirme que le gustaba este blog. En su email capté algo que no sé explicar pero miré su web y lo tube claro, aportaba una visión del diseño que yo no tengo, una forma de trabajar totalmente distinta a la mía. Creí que sería interesante para ti tener esa otra visión, por lo que le ofrecí escribir un artículo en el blog. Aquí lo tienes, su día a día como diseñadora.

Portada ¡Haga que las cosas se muevan!De todos los temas, hoy por hoy, este es el que me motiva más y me da alas para poder explicar tranquilamente cómo lo hago. Siempre desde mi experiencia, que debo decir es de práctica y no de estudios.

Al nacer mi hija, mi vida dio un cambio realmente bueno y por las circunstancias de su nacimiento, comprendí que debes vivir cada instante como si fuera único e irrepetible porque no sabes que puede pasar mañana.

Este modo de ver el día a día y el percibir más cosas, supongo que eso lo hace el ser madre, la conexión profunda con tu bebe, me descubre una manera nueva de comunicarme.

En el primer año de vida de mi hija, al escribir mi libro es la misma editorial la que me da la oportunidad de trabajar creando las cubiertas de sus libros, todas ellas publicadas. Os aseguro que cuando las creaba no pensaba en nada más, mientras mi pequeña dormía yo trabajaba y desde entonces siempre ha sido así. Mi prioridad, ella, mi niña y sus necesidades.

Con el tiempo, cuando empecé a ver que parecía que se me daba bien, empecé a enviar mensajes de presentación a todas las editoriales de España, explicando siempre, por supuesto mi modo de trabajar y lo que ofrecía; todo aquello empezó a dar su fruto y cuando la relación con la primera editorial se acabó, como por arte de magia empezaron a llegar nuevos clientes.

Lo bueno de todo, es que les gustaba mi trabajo, y me hablaban como si yo supiera todo, muchas veces me he encontrado con limitaciones que no he podido superar y humildemente y con sinceridad he hablado con el cliente y se lo he comunicado, y lo ha comprendido. Soy sincera y transparente, clara y firme.

A medida que ha ido pasando el tiempo, he tenido que superar miedos que luego han sido buenos resultados, siempre he elegido con quién trabajar, pues sí, es un trabajo que me gusta, pero en circunstancias hay que estar con el cliente porque lo necesita y ese tiempo no podía estar con mi pequeña.

Claro, yo trabajo en casa, y he aprendido a separar lo personal de lo profesional y también marcarlo en espacio. He de deciros, que a veces… debo recordarme a mí misma la premisa, Primero mi niña y luego el resto, porque si el trabajo que estoy haciendo me encanta… y hace tiempo que no he hecho nada… se me va el tiempo.

He tenido todo tipo de clientes, buenos, exigentes, respetuosos… todos ellos me han enseñado alguna cosa, incluso a decir NO, por mucho dinero que me dieran… primero era mi tiempo, la tranquilidad de poder hacer aquel trabajo de un modo profesional, dedicarle el tiempo suficiente y no excesivo y sentirme bien cobrando la cantidad acordada.

He rechazado buenos trabajos, “bien pagados”, pero no de buena calidad.

Ahora tengo clientes SANOS, es decir, les gusta en lo que trabajan, lo hacen con amor, y eso se nota cuando trabajas con ellos, la paciencia, la amabilidad, las buenas palabras, el pedir por favor y dar las gracias.

Todos ellos aceptan mi premisa, y casi no hablamos por teléfono, a no ser que sea algo urgente, y si lo hacemos y mi niña necesita algo, indiscutiblemente se lo hago saber al cliente y les llamo cuando tenga tiempo para dedicarles. Tiempo de Calidad.

Es una rueda positiva, trabajas en lo que te gusta, con personas que les gusta su trabajo, el trabajo sale bien, y todos contentos.

Mis tarifas son buenas, porque no mido el tiempo. Lo importante es lo que necesito y a veces lo que puede permitirse el cliente.

Teniendo siempre en cuenta, que todo trabajo requiere una calidad y posibles cambios, y que la dedicación es la misma. Pero cada cliente es diferente y sus necesidades y economía también.

A veces estoy meses sin trabajar, pues desconecto y dedico mi tiempo a otras cosas que me puedo permitir hacer. Cuando hay trabajo vuelvo a conectar con el cliente que toca y a trabajar.

Una cosa que siempre he hecho, es no trabajar con más de un cliente a la vez. Primero uno, luego el otro y finalmente el otro; de este modo todos tienen la misma calidad y dedicación y yo voy más tranquila.

Habría muchas cosas más que escribir… pero sería un no parar y es un artículo no un libro.

Sólo decir, Disfruta de lo que haces, sinceridad contigo y con el cliente, no tengas pretensiones, ni expectativas, no hagas comparaciones y se transparente en tu trabajo. La vida está cambiando y con ello el modo en que se trabaja, es muy diferente la necesidad al yo quiero.

Y hasta aquí, gracias por leer y dedicar tu tiempo tan valioso.