Presupuesto de una página web: guía y calculadora (2026)

Hacer el presupuesto de una página web parece sencillo hasta que echas cuentas al terminar el proyecto y descubres que has trabajado por la mitad de tu tarifa.

Casi siempre pasa por lo mismo: hay horas reales que no aparecen en el presupuesto. ¿Cuentas el tiempo de las reuniones con el cliente? ¿Y el de buscar las fotos? ¿Y las tres rondas de cambios que no pusiste por escrito?

Esta guía es para quien tarifa, no para quien compra. Tienes el método completo, una calculadora para hacer el número, los rangos de mercado en España en 2026 y las cláusulas que evitan las discusiones de después.

Las horas que se te olvida cobrar

La mayoría de veces, el presupuesto de una página web cuenta el diseño y la maquetación y se deja fuera todo lo demás. Estas son las fases completas de un proyecto web.

  • Brief y toma de requisitos. La conversación inicial, entender el negocio, definir qué páginas hacen falta.
  • Bocetos y wireframes. La estructura antes del diseño.
  • Diseño visual. Lo único que casi todo el mundo presupuesta bien.
  • Maquetación y desarrollo. HTML, CSS, montaje en el gestor de contenidos.
  • Volcado de contenidos. Y si el cliente no te los da a tiempo, se multiplica.
  • Pruebas y correcciones. Navegadores, móvil, formularios, enlaces.
  • Reuniones y revisiones. Aquí está la fuga grande.
  • Gestión y entrega. Correos, coordinación, formación al cliente, documentación.

Presta atención a tres partidas que se escapan siempre:

  1. Las reuniones. Cuatro reuniones de hora y media con desplazamiento son una jornada entera de trabajo. Es tiempo que no facturas si no lo presupuestas.
  2. La búsqueda de fotografías. Buscar imágenes que encajen lleva horas, y si son de pago el coste va aparte y se le repercute al cliente.
  3. La formación al cliente. Enseñarle a actualizar su web es un servicio, no un favor de despedida.

Apunta durante un mes las horas reales que dedicas a un proyecto, todas, incluidos los correos. Casi seguro que el número te sorprende y ese número es el que tienes que presupuestar.

Calculadora de presupuesto

Esta calculadora te da el presupuesto de una página web a partir de tus horas. Ajusta cada fase, pon tu tarifa y el total sale solo. Los valores de partida son una estimación razonable para cada tipo de proyecto, pero cámbialos por los tuyos en cuanto los tengas medidos.

Calculadora de presupuesto web

Ajusta las horas de cada fase y tu tarifa. El total se calcula solo.

Punto de partida:

Horas por fase

Brief y toma de requisitos
Bocetos y wireframes
Diseño visual
Maquetación y desarrollo
Volcado de contenidos
Pruebas y correcciones
Reuniones y revisiones
Gestión y entrega
Total de horas 0

Tus números

Mano de obra0 €
Imprevistos0 €
Costes de terceros0 €
Presupuesto0 €

Sin IVA. Añádelo según tu situación fiscal.

Los rangos de mercado son orientativos y corresponden a España en 2026. Tu precio debe salir de tus costes reales, no de la media.

El margen para imprevistos no es opcional. Todo proyecto tiene una petición extra, un plugin que falla o un contenido que llega mal. Un 15% cubre lo normal; si el cliente es nuevo y no sabes cómo trabaja, sube a 20%.

Cómo calcular tu tarifa por hora

Aquí está el error que arrastra medio sector: copiar la tarifa de otro. Tu tarifa sale de tus costes y de las horas que puedes facturar de verdad.

La mecánica es esta:

  1. Suma tus gastos fijos anuales. Cuota de autónomos, gestoría, software, equipo amortizado, formación, seguros, hosting propio.
  2. Añade el sueldo que quieres cobrar. El que necesitas para vivir, no el que te da vergüenza pedir.
  3. Divide entre tus horas facturables reales. Y aquí está la clave.

Las horas facturables reales no son 1.800

Una jornada completa al año son unas 1.800 horas. Pero de esas, una parte enorme no se factura: buscar clientes, hacer presupuestos que no salen, contabilidad, formarte, mantener tu propia web, responder correos.

Si trabajas por tu cuenta, cuenta entre 1.000 y 1.200 horas facturables al año. Ese es el número honesto.

Con un ejemplo se ve claro. Si tus gastos fijos son 6.000 € y quieres un sueldo de 24.000 €, necesitas facturar 30.000 €. Divide entre 1.100 horas y te sale una tarifa mínima de 27 € la hora. Añade margen y te plantas en unos 33 €.

Si hubieras dividido entre 1.800 horas te habría salido 17 € la hora, y habrías trabajado todo el año para no llegar. Ese error es el que hunde a mucha gente que empieza.

Los números del ejemplo son ilustrativos y cambian mucho según tu situación. No soy asesora fiscal: para las cifras exactas de cuota y tributación, consulta con tu gestoría.

Rangos de mercado en España 2026

Estos rangos no son lo que debes cobrar por el presupuesto de una página web, son lo que se está cobrando. Sirve para saber si tu número se va mucho de madre en una dirección o en la otra.

Tipo de proyectoRango habitual
Landing o web de una página300 a 1.200 €
Web corporativa de autónomo800 a 1.500 €
Proyecto completo con freelance500 a 2.500 €
Proyecto con agencia1.500 a 8.000 €
Tienda onlineDesde 1.800 €
Tarifa por hora25 a 80 €
Costes recurrentes del primer año200 a 700 €

La diferencia entre freelance y agencia no es capricho: una agencia tiene diseñador, desarrollador, alguien de SEO y gestor de proyecto, y ofrece garantías de continuidad que una persona sola no puede dar. Si compites solo por precio contra una agencia, pierdes de todas formas.

Y ojo con los costes recurrentes: dominio, hosting, certificado, licencias de plugins y mantenimiento. Si no los separas del presupuesto de desarrollo, el cliente da por hecho que van incluidos para siempre.

Qué tiene que llevar el documento

El presupuesto de una página web que es solo una cifra invita a regatear. Uno desglosado se defiende solo.

  • Tus datos y los del cliente, con fecha y número de presupuesto.
  • Qué incluye, fase por fase y con las horas estimadas de cada una.
  • Qué NO incluye. Esta es la más importante y casi nadie la pone. Redacción de textos, fotografía, logotipo, contenidos en otros idiomas, mantenimiento posterior.
  • Número de revisiones incluidas. Dos rondas es lo habitual.
  • Plazo de entrega, condicionado a que el cliente entregue sus contenidos en fecha.
  • Forma de pago. Lo estándar es 50% al aceptar y 50% a la entrega.
  • Validez del presupuesto. Treinta días es razonable.
  • Costes recurrentes separados del desarrollo, con su periodicidad.

El apartado de lo que no incluye es el que evita el 90% de los conflictos. Sin él, el cliente asume que los textos los escribes tú.

Las cláusulas que te ahorran discusiones

  1. Revisiones limitadas. «El presupuesto incluye dos rondas de cambios. A partir de la tercera se factura a X €/hora.» Sin esto, hay proyectos que no terminan nunca.
  2. Contenidos con fecha límite. «Si los contenidos no se entregan antes del día X, la fecha de entrega se desplaza en la misma proporción.» El retraso del cliente deja de ser tu problema.
  3. Pago inicial no reembolsable. Filtra a quien no va en serio y cubre el trabajo de arranque.
  4. Propiedad al cobro. Los archivos y la cesión de derechos se transfieren cuando el pago está completo.
  5. Qué pasa si el proyecto se para. «Si el proyecto queda inactivo más de 60 días por causas ajenas a mí, se factura el trabajo realizado hasta la fecha.»

Ninguna de estas es agresiva. Son las que hacen que un encargo termine bien, y los clientes serios las agradecen porque también les dan certidumbre a ellos.

Errores que te hacen perder dinero

  • Dar el precio por teléfono. Nunca improvises una cifra. «Te lo mando por escrito mañana» y cuelgas.
  • No cobrar el brief. Si te pasas tres horas entendiendo un negocio y luego no sale, has trabajado gratis. Cuando el proyecto es grande, cobra la fase de análisis aparte.
  • Presupuestar sin ver los contenidos. Un cliente que dice «son cuatro páginas» suele tener nueve.
  • Olvidar el mantenimiento. Es tu ingreso recurrente y el que estabiliza el año. Ofrécelo siempre en el mismo documento.
  • Bajar el precio en vez de quitar alcance. Si el cliente dice que es mucho, no rebajes: retira funcionalidades. El precio tiene que corresponder al trabajo.

Preguntas frecuentes

¿Cobro por horas o por proyecto?

Al cliente le das un precio cerrado por proyecto, porque le da seguridad. Pero ese precio lo calculas por horas internamente. Cobrar por horas de cara al cliente te penaliza cuanto más rápido y mejor trabajas.

¿Pongo el precio en la web o no?

Poner un «desde X €» filtra a quien busca lo más barato y te ahorra reuniones que no van a ninguna parte. No poner nada te da margen para adaptar cada propuesta. Depende de cuánto valores tu tiempo frente a cerrar más presupuestos.

¿Qué hago si el cliente dice que es caro?

Pregúntale con qué lo está comparando. Muchas veces compara con una plantilla montada en dos días, y ahí la conversación es sobre qué incluye cada cosa, no sobre el precio. Si aun así no encaja el presupuesto, retira alcance en vez de bajar la tarifa.

¿Cuánto tardo en hacer una web?

Las horas de trabajo no son lo mismo que el plazo. Una web corporativa puede llevar unas 50 horas de trabajo y repartirse en seis semanas, porque hay esperas de contenidos y de validaciones. Presupuesta horas y comunica plazos por separado.

¿Incluyo el IVA en el presupuesto?

Muestra la base imponible y el IVA por separado, y el total abajo. Si el cliente es una empresa se lo deduce y solo le interesa la base; si es un particular, necesita ver el total real. Consulta tu caso concreto con tu gestoría.

¿Qué margen de imprevistos pongo?

Un 15% para un cliente que ya conoces y un 20% para uno nuevo. Si el proyecto tiene integraciones con sistemas de terceros, sube a 25%: ahí siempre aparece algo.

¿Y si prefieres no hacerlo tú? Si has llegado hasta aquí calculando el presupuesto de tu propia web y has visto las horas que lleva, quizá te compense encargarlo. Cuéntame tu caso en una llamada gratis de 30 minutos, o echa un vistazo a lo que hago.

Recursos relacionados

Mide tus horas durante un par de proyectos y ajusta la calculadora con tus números reales. A partir de ahí, el presupuesto de una página web deja de ser una intuición y pasa a ser un cálculo. Y presupuestar deja de dar pereza. Si tienes dudas con algún punto, pregúntame en los comentarios.

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