12 errores técnicos de SEO que están hundiendo tu posicionamiento

Los errores técnicos SEO son la razón más común por la que una web bien diseñada no aparece en Google. Tu web carga rápido, el diseño está cuidado y aun así no sale ni en la página 5. Casi siempre el motivo no está en el contenido. Está en algo técnico que pasa desapercibido a simple vista: un H1 duplicado, un menú que Google no puede rastrear, una imagen sin dimensiones que descoloca la página al cargar.

Te dejo los 12 errores técnicos SEO que veo repetirse más en webs de diseñadores y estudios pequeños. Para cada uno tienes un ejemplo real, por qué te penaliza y cómo comprobarlo y arreglarlo hoy mismo.

Errores de estructura y arquitectura

Este primer grupo de errores técnicos SEO afecta a cómo Google entiende y recorre tu web, antes de fijarse en una sola palabra del contenido. Si Google no consigue interpretar bien la estructura, da igual lo bueno que sea el texto: la página puede quedarse fuera del índice o rastrearse muy por debajo de lo que merece.

1. H1 duplicado o ausente

Es habitual encontrar plantillas que repiten el título del post como H1, una vez en el header del tema y otra vez dentro del contenido. También hay temas que no generan ningún H1 en las páginas de producto o servicio. Google usa el H1 como una señal principal para entender el tema central de la página, y un H1 duplicado le manda una señal confusa sobre cuál es el real.

Para comprobarlo, abre el código fuente de la página (Ctrl+U) y busca <h1: debe aparecer una única vez. Si tu tema WordPress ya inserta un H1 automático con el título del post, no añadas otro manualmente en el editor de bloques. Deja que el H1 lo controle solo el título del post y usa H2 y H3 para el resto de la jerarquía.

  1. Abre el código fuente con Ctrl+U y busca <h1.
  2. Si aparece más de una vez, elimina el H1 sobrante del contenido y deja solo el que genera el tema.
  3. Revisa también las páginas de categoría y de producto, donde este duplicado es más habitual.

2. URLs no semánticas

URLs como /producto?id=4821&cat=12 o /2024/03/15/Post-Nuevo-SEO no le dicen nada a Google ni al usuario sobre qué hay en esa página. Encima se ven mal en los resultados de búsqueda. Cuanto más entienda el buscador solo con leer la URL, mejor.

Una URL sana usa palabras clave separadas por guiones, en minúsculas, sin parámetros ni fechas si no aportan valor: /diseno-web/optimizar-imagenes-web/ en vez de /?p=4821. En WordPress lo controlas desde Ajustes → Enlaces permanentes. Si ya tienes URLs mal construidas e indexadas, no las cambies sin más. Valora primero el tráfico que reciben y aplica una redirección 301 de la URL vieja a la nueva para no perder el posicionamiento acumulado.

  1. Revisa la barra de direcciones de tus páginas más visitadas: si ves parámetros, IDs o mayúsculas, apúntalas.
  2. Antes de cambiar una URL con tráfico real, aplica siempre un 301 a la nueva.
  3. Configura la estructura de permalinks correcta desde el principio en los proyectos nuevos, para no arrastrar el problema.

3. Arquitectura demasiado profunda

Si una página solo se puede alcanzar dando cinco o seis clics desde la home, Google le asigna menos importancia. La rastrea con menos frecuencia, por muy buen contenido que tenga. Es un error típico en catálogos grandes o en blogs con categorías anidadas (categoría → subcategoría → sub-subcategoría → post).

La regla práctica: cualquier página importante debería estar a un máximo de tres o cuatro clics de la home. Para lograrlo, apóyate en enlazado interno desde páginas de autoridad, como la home, las categorías principales o los posts pilar. No dependas solo de la navegación por categorías para llegar hasta el contenido que quieras reforzar.

  1. Cuenta los clics reales desde la home hasta tus páginas más importantes.
  2. Si superan los 3-4 clics, añade un enlace directo desde una página de más autoridad (home, categoría principal, post pilar).
  3. Revisa el menú y el footer: suelen ser el atajo más rápido para acortar la distancia.

4. Menús de navegación solo en JavaScript

Google ejecuta JavaScript, pero no siempre a tiempo ni de forma completa. Le cuesta más cuando el menú depende de una librería pesada o de una API externa que tarda en responder. Si tus enlaces de navegación se generan solo mediante JS, sin etiquetas <a href="..."> reales en el HTML, hay páginas de tu web que Google puede tardar mucho en descubrir o no llegar a ellas nunca.

Comprueba tu menú con JavaScript desactivado en el navegador, o mirando el HTML renderizado del lado del servidor. Si los enlaces desaparecen, pide a quien mantenga el tema o el desarrollo que los genere como <a href> reales. El estilo visual del menú puede seguir dependiendo de JavaScript sin problema.

  1. Desactiva JavaScript en el navegador (o usa el modo de solo lectura del inspector) y navega por el menú.
  2. Si algún enlace deja de funcionar o desaparece, pide que se genere como <a href> real en el HTML.
  3. Comprueba también los menús desplegables y los megamenús, donde este error es más frecuente.

¿Prefieres detectarlo en automático? H1 duplicados, URLs mal construidas, enlaces internos y redirecciones son justo lo que revisa el auditor SEO de DinoRank. Genera un informe descargable en PDF, para no repasarlo todo a mano en cada proyecto.

Errores de rendimiento y Core Web Vitals

Google mide la experiencia real de carga con las Core Web Vitals. Estos cuatro errores son los que más las disparan en webs de diseño, normalmente cargadas de imágenes y de scripts de terceros. Y no es solo una cuestión de ranking: una web que tarda o que salta al cargar pierde visitas antes incluso de que lean el primer párrafo.

5. Imágenes sin optimizar

Subir una foto de 4 MB directa de la cámara o del móvil sin comprimir es, con diferencia, la causa más común de una web lenta. Afecta directamente al LCP (Largest Contentful Paint), la métrica que mide cuánto tarda en pintarse el elemento más grande visible en pantalla.

Comprime siempre antes de subir. Tienes una guía completa de buenas prácticas con imágenes web con formatos, compresión y carga responsive. Sirve WebP o AVIF en vez de JPG o PNG cuando el navegador lo soporte. Si usas WordPress, un plugin de optimización automática en la subida te evita tener que acordarte cada vez.

  1. Pasa tu web por PageSpeed Insights y mira qué imágenes señala como «sin optimizar».
  2. Comprime esas imágenes o conviértelas a WebP/AVIF antes de volver a subirlas.
  3. Activa la compresión automática en la subida para no repetir el problema con cada imagen nueva.

6. Fuentes web sin preload

Cuando el navegador descubre tarde qué fuente tipográfica necesita cargar, aparece el efecto FOIT: texto invisible hasta que carga la fuente. O el FOUT: texto que salta de una fuente a otra. Además de verse mal, ese salto puede disparar el CLS si mueve el resto del contenido.

La solución es precargar la fuente principal en el <head> con <link rel="preload" as="font" type="font/woff2" crossorigin>. Añade también font-display: swap en el CSS para que el navegador muestre una fuente de sistema mientras llega la definitiva. Cuantas menos fuentes distintas cargues, menos peso y menos riesgo de salto visual.

  1. Cuenta cuántas fuentes y pesos (regular, negrita, itálica) carga tu web: si pasan de 3-4, reduce.
  2. Añade rel="preload" a la fuente principal en el <head>.
  3. Comprueba que el CSS usa font-display: swap en cada @font-face.

7. INP alto por scripts de terceros

El INP (Interaction to Next Paint) mide cuánto tarda la página en responder cuando el usuario hace clic, toca o escribe. Es habitual que se dispare por chats en vivo, píxeles de publicidad, sliders o widgets de terceros. Todos ellos bloquean el hilo principal del navegador justo cuando el usuario interactúa.

Audita qué scripts de terceros tienes cargados. PageSpeed Insights y el panel de rendimiento de Chrome DevTools los señalan directamente. Elimina los que no aporten valor real, y los que necesites cárgalos con defer o async. Valora también cargarlos solo cuando el usuario interactúa con esa parte de la página.

  1. Abre el panel de rendimiento de Chrome DevTools y busca los scripts que más bloquean el hilo principal.
  2. Elimina los que no aporten valor real (píxeles duplicados, widgets sin usar).
  3. Carga el resto con defer o async, o solo tras la primera interacción del usuario.

8. CLS por elementos sin dimensiones reservadas

El CLS (Cumulative Layout Shift) mide cuánto se mueve el contenido mientras carga la página. El caso típico: una imagen sin atributos width y height. Al terminar de cargar, empuja hacia abajo todo lo que había debajo, justo cuando el usuario iba a hacer clic en algo.

Define siempre width y height en cada etiqueta <img>: el navegador reserva el espacio aunque la imagen tarde en cargar. Aplica el mismo criterio a banners publicitarios, iframes incrustados y bloques que se cargan de forma diferida.

  1. Revisa en PageSpeed Insights qué elemento concreto señala como responsable del CLS.
  2. Añade width y height a esa imagen o bloque.
  3. Repite la comprobación en móvil, donde el CLS suele ser más visible.

Errores de contenido y accesibilidad

Estos cuatro últimos afectan a cómo Google y las personas leen e interpretan lo que has escrito, no a la parte técnica de la página. Son también los que más se notan en la experiencia real de quien visita tu web, no solo en un informe de auditoría.

9. Alt text genérico o ausente

Dejar el alt vacío o escribir «imagen1.jpg» o «foto» no ayuda al posicionamiento en Google Imágenes. Tampoco ayuda a las personas que navegan con lector de pantalla. Es uno de los descuidos más fáciles de arreglar, y de los que más se repiten en galerías de portfolio.

Describe lo que se ve en la imagen de forma concreta: «maqueta de landing page para tienda de ropa en tonos pastel» en vez de «diseño 3». Incluye la palabra clave solo cuando encaje de forma natural. Tienes el criterio completo de contraste, alt text y navegación por teclado en esta guía de diseño web accesible.

  1. Repasa tu galería de portfolio: cada imagen debe tener un alt descriptivo, no vacío ni genérico.
  2. Prioriza las imágenes de producto o de proyecto, donde el alt suele generarse solo con el nombre del archivo.
  3. Incluye la palabra clave solo cuando describa de verdad lo que se ve.

10. Texto incrustado en imágenes

Un banner o una infografía con el mensaje principal escrito dentro de la imagen, en vez de como texto HTML real, es invisible para Google. No lo puede leer, no lo puede indexar y no cuenta como contenido de la página. Además, ese texto no se puede seleccionar ni traducir, y en pantallas pequeñas suele verse borroso o diminuto.

Reserva la imagen para lo puramente visual. Escribe el mensaje, el titular o el dato como texto HTML normal, encima, al lado o debajo. Si el texto forma parte de un diseño que no puedes tocar, como una plantilla de cliente, añade al menos ese mismo texto en el alt o en un párrafo cercano.

  1. Localiza banners, infografías o capturas con texto importante dentro de la imagen.
  2. Reescribe ese mensaje como texto HTML real junto a la imagen.
  3. Si no puedes tocar el diseño, añade al menos el mismo texto en el alt.

11. Contraste de color insuficiente

Un gris claro sobre blanco puede quedar elegante. Pero si no llega a la ratio de contraste 4.5:1 que exige el nivel WCAG AA para texto normal (3:1 para texto grande), una parte real de tus visitantes no puede leerlo con comodidad. Y Google lo tiene en cuenta como señal de experiencia de usuario.

Comprueba tus combinaciones de color con una herramienta de contraste: Chrome DevTools lo señala directamente al inspeccionar un elemento de texto. Ajusta la paleta antes de darla por buena, no después de recibir quejas.

  1. Inspecciona con Chrome DevTools el texto sobre fondos claros o de color.
  2. Si la ratio queda por debajo de 4.5:1 (texto normal) o 3:1 (texto grande), oscurece el texto o aclara el fondo.
  3. Revisa también los estados de hover y los placeholders de formularios, donde el contraste bajo es muy habitual.

12. Anchor text genérico en enlaces internos

Enlazar con «haz clic aquí», «leer más» o «este artículo» desaprovecha una de las señales más baratas de SEO on-page. El texto ancla ayuda a Google a entender de qué trata la página de destino, incluso antes de rastrearla.

Cambia el ancla por una descripción real del destino: en vez de «puedes leer más aquí sobre imágenes», usa «buenas prácticas con imágenes web». No hace falta forzar la keyword exacta en cada enlace; basta con que el texto describa honestamente la página a la que llevas.

  1. Busca en tu web enlaces con texto «aquí», «leer más» o «este enlace».
  2. Sustitúyelos por una descripción concreta del destino.
  3. Aplica el mismo criterio a los enlaces salientes hacia recursos externos.

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Si después de repasar estos 12 puntos prefieres que alguien externo revise tu web entera de una vez, puedo ayudarte. En mis servicios de diseño web y SEO incluyo justo este tipo de auditoría técnica, antes de tocar nada del diseño.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos de estos errores tengo que corregir para notar mejora en el posicionamiento?

No hace falta corregirlos todos a la vez. Empieza por los que afectan a Core Web Vitals: imágenes, fuentes, CLS. Google los mide de forma directa, así que el cambio suele notarse en semanas, no en meses.

¿Cómo compruebo si mi web tiene estos problemas sin herramientas de pago?

PageSpeed Insights (gratis, de Google) te señala directamente los problemas de rendimiento, CLS e INP. Para H1 duplicados, alt text y contraste, basta con el código fuente del navegador y sus herramientas de desarrollador.

¿La arquitectura profunda afecta igual a una web pequeña que a un catálogo grande?

Menos, pero sigue afectando. En una web de pocas páginas es más difícil llegar a cinco clics de profundidad. Aun así, conviene revisarlo si usas categorías y subcategorías anidadas en el blog.

¿El INP sustituye a otra métrica de Core Web Vitals?

Sí, sustituyó al FID (First Input Delay) como métrica oficial de interactividad. Mide la respuesta a lo largo de toda la visita, no solo en la primera interacción. Por eso es más representativo del uso real de la página.

¿Vale la pena arreglar estos errores en una web muy antigua en vez de rehacerla?

Casi siempre sí. La mayoría de estos errores se corrigen sin tocar el diseño ni el contenido: son ajustes de código, de configuración o de hábito al subir contenido nuevo. Rehacer la web entera solo compensa si, además, el diseño ya no representa lo que ofreces.

¿Los errores de contraste y accesibilidad afectan de verdad al SEO o solo a la experiencia de usuario?

Afectan a ambos. Google incluye señales de experiencia de usuario en cómo evalúa una página, y una web difícil de leer o de navegar tiende a generar más rebote. Además, corregir accesibilidad suele mejorar de forma directa el alt text y la estructura semántica, dos puntos que sí son señales de SEO clásicas.

Tengo varios de estos 12 errores a la vez, ¿por dónde empiezo?

Por el que tenga más impacto y menos esfuerzo. Las imágenes sin optimizar y el CLS suelen ser los más rápidos de corregir y los que Google mide de forma más directa. Deja para el final los que requieren tocar código de plantilla, como el menú en JavaScript, y pide ayuda si no tienes conocimientos técnicos para no romper nada en el intento.

Repasa esta lista de errores técnicos SEO cada vez que publiques una página nueva, antes de que el error se repita cien veces por el sitio. Si tienes dudas sobre alguno de estos puntos aplicado a tu web, lo comentamos.

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